Parroquia de Nuestra Señora de Gracia

Iglesia de Nuestra Señora de Gracia se alza como uno de los grandes símbolos históricos y espirituales de Guadalcázar. Su origen se remonta a comienzos del siglo SVII, cuando fue construida junto al antiguo convento de mojas carmelitas, bajo el patronazgo de Luis Fernández de Córdoba.

El templo, levantado sobre los restos de una iglesia anterior ya en ruina en el año 1564, fue concebido según los ideales de la Contrarreforma: una nave única que dirige la mirada hacia el altar, creando un espacio íntimo, solemne y profundamente espiritual.

En su interior destaca el retablo mayor, una magnífica obra en madera tallada y policromada atribuida a Felipe Vázquez de Ureta y Juan Bautista de Botada, con policromía realizada por Andrés Fernández y Agustín de Borja. Se trata de uno de los conjuntos más valiosos del templo por su calidad y riqueza ornamental.

En el corazón del retablo se sitúan las imágenes de la Virgen de la Caridad y el Cristo de la Salud, patronos de la localidad. En la parte superior, se encuentra la titular del templo, Nuestra Señora de Gracia, acompañada por un crucificado de origen indiano que añade un valor singular a la obra.

La capilla del Sagrario alberga un retablo dorado del siglo XVIII presidido por una imagen de la Inmaculada, atribuida a Felipe de Ribas, que completa el recorrido artístico del interior.

En el exterior, la fachada actual es fruto de una restauración realizada en 1968, que eliminó la decoración original. La portada primitiva, de gran sobriedad, respondía al estilo característico del barroco carmelita, con una composición sencilla y equilibrada.

En la actualidad, la iglesia constituye no solo un lugar de culto, sino también un valioso testimonio histórico y artístico, imprescindible para comprender el patrimonio cultural de Guadalcázar.