La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Virgen de los Dolores y Santo Entierro de Guadalcázar celebró este domingo, 22 de marzo, el acto de bendición y presentación de su nueva imagen del Cristo Yacente, en la parroquia de Nuestra Señora de la Gracia.
El acto, que reunió a hermanos, fieles y vecinos, estuvo marcado por la emoción tras un proceso de reflexión que, durante largo tiempo, llevó a la corporación a debatir entre la restauración de la antigua imagen o la creación de una nueva. Finalmente, la Junta Directiva optó por esta segunda vía, al considerar que la anterior no permitía desarrollar plenamente la función y la manifestación pública propias de la hermandad.
Durante la intervención institucional, se destacó que el proyecto, nacido inicialmente como una idea, fue creciendo impulsado por la ilusión colectiva de enriquecer el patrimonio y el fervor de la corporación. Asimismo, se subrayó que este camino no se ha recorrido en solitario, reconociendo el apoyo y la implicación de distintos miembros de la hermandad.
En este sentido, se puso en valor la labor de la hermana mayor, Antonia Aranda, cuya trayectoria se identificó con los cimientos de la institución, así como la del vicehermano mayor, Francisco González, destacando en ambos su perseverancia y compromiso con los objetivos marcados por la Junta de Gobierno.
Uno de los momentos centrales del acto fue el reconocimiento al autor de la imagen, el imaginero Jesús Gálvez Palos, natural de Puente Genil. Aunque no estuvo presente, se elogió su trayectoria y su capacidad artística, señalando que su trabajo trasciende lo material. La hermandad agradeció expresamente su entrega, cercanía y habilidad para interpretar los sentimientos y anhelos trasladados durante el proceso creativo.
La nueva talla fue definida como una obra que invita al recogimiento, destacando su realismo y su capacidad para suscitar devoción desde el primer momento. Según se expresó, no se trata únicamente de una imagen, sino de la materialización de un sueño largamente esperado por la hermandad.
Tras las palabras, se procedió a la bendición litúrgica de la imagen, que incluyó la incensación y la aspersión con agua bendita. Durante el rito se recordó que la talla está destinada a la veneración pública, en un ambiente de alegría compartida por los asistentes.
Concluida la ceremonia, la imagen del Cristo Yacente quedó bendecida y expuesta a los fieles. En el cierre del acto, se felicitó a la hermandad por el esfuerzo realizado, tanto en el plano económico como organizativo, así como al autor de la obra, subrayando que la nueva imagen transmite el misterio cristiano de la muerte entendida como paso hacia la resurrección.
La jornada finalizó con un mensaje de gratitud a todos los presentes, que acompañaron a la hermandad en uno de los momentos más significativos de su historia reciente.
La nueva imagen del Cristo Yacente recorrerá por primera vez las calles de Guadalcázar en la próxima salida procesional del Viernes Santo, incorporándose así de pleno a los desfiles procesionales de la Semana Santa de la localidad.
Además, el acto contó con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores “La Unión”, que contribuyó a realzar la solemnidad del momento. Durante su participación, se aprovechó también para llevar a cabo la bendición de sus nuevos mantolines, en un gesto especialmente emotivo que fue seguido con atención por los asistentes.




