Pilar Lavadero
El lavadero conocido como “Pilar de Arriba” constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura popular de Guadalcázar de principios del siglo XX.
Construido en 1933, en un contexto de crisis obrera provocada por las inclemencias meteorológicas, este conjunto nació como iniciativa municipal para generar empleo entre los campesinos más afectados. Más allá de su función práctica, el lavadero se convirtió durante décadas en un lugar esencial en la vida cotidiana del municipio, especialmente como espacio de encuentro y socialización para las mujeres.
En la actualidad, se conserva como uno de los lavaderos mejor preservados de la provincia. Su estructura, organizada en torno a una pilastra central, distribuye el agua hacia dos filas de pilas bajo una cubierta a dos aguas, configurando una imagen característica y fácilmente reconocible.
Este enclave mantiene, además, una larga tradición vinculada al agua, el trabajo y la convivencia formaban parte de la identidad cotidiana del municipio. También se tiene constancia de otra fuente situada en una zona superior, hoy desaparecida.
